El Ing. Pablo Rosso, Interino al frente del Ejecutivo Municipal se hizo cargo del discurso que dejó habilitado el período ordinario de sesiones en el Concejo Deliberante de Villa María. Es oportuno señalar, una vez más, que el Ing. Rosso reemplaza al Intendente en uso de licencia Martín Gill, contando con total respaldo del Sub Secretario de Obras Públicas de la Nación y de políticos oficialistas con decisiones ejecutivas.

El Intendente a cargo (aunque a una minoría opositora le disguste), hizo un repaso por los ejes que va a plantear su gestión. Contundentemente trazó los lineamientos que abarcan: la problemática ambiental y el uso de las energías renovables; el ordenamiento del tránsito en su conjunto, la modernización del ejecutivo municipal; el fortalecimiento de la obra pública, y el programa de los 1000 días con la concreción de un Centro Pediátrico Municipal, cubriendo un aspecto fundamental para la Ciudad.

La nota de color, pero bochornoso y carente de fundamento ante la sociedad, fue el faltazo institucional que hicieron los representantes de la oposición dejando sus lugares vacíos en vez de ir a cumplir su trabajo. Eso sí, sus asesores estuvieron presentes como parte del show humoristico brindado. Quizás fue una broma de mal gusto para los vecinos de la ciudad pensando en deslegitimar al Ingeniero, sin embargo, ésta “Bufoneada Opositora” demuestra una falta de ideas, proyectos y por sobre todas las cosas “ganas de laburar”.

La decisión de no concurrir del bloque opositor demuestra la actualidad en términos políticos de la ciudad. Facciones del oficialismo discuten por el poder real, y claro, dada la torpeza politica de sus detractores, están en condiciones de hacerlo. No va creer, usted señor vecino, que la toma de terrenos ocurre por un azar de la naturaleza y la carencia de programas hipotecarios. El terreno está “caliente” puesto que el liderazgo dentro y fuera del Concejo de la mano de algunos que ya se estarian poniendo el traje, y lanzarse para ocupar el cargo de intendente, es irrisoria. Los nombres que dieron vuelta en diferentes medios para enfrentar a un oficialismo solido una vez finalizada la licencia de Gill  solo impactan en el círculo cerrado de esta «kermesse opositora» sin llegada a la sociedad e intentando lograr el podio a la extra-vagancia.

Los ediles opositores y sus amigos «extradeliberante»; que juegan a las candidaturas sin sustento, ni legitimidad política real en la calle, no solo pasaron vergüenza, demostraron falta de tacto, un condimento raro donde existen muchos veteranos y zigzagueantes de la política.  

Salvando las distancias de las decadentes Cortes Monarcas del siglo XVII, el actual estado de la dirigencia opositora villamariense demuestra que: “Los bufones no desaparecieron, solo cambiaron de formas”.

 

Escribe Paulino Vega